lunes, 6 de diciembre de 2010

Exportaciones no tradicionales: infraestructura, prácticas no competitivas y flujos de comercio exterior.

Desafío exportador no tradicional

Por: Germán Alarco Tosoni
Investigador CENTRUM Católica

El crecimiento de las exportaciones no tradicionales de las últimas décadas ha sido meritorio. Estas permanecieron relativamente estancadas en la década de los ochentas, para saltar en los noventas de poco menos de mil millones de dólares hasta US$ 6,160 millones en el 2009, teniendo muchos factores en contra. El tipo de cambio real, con base 2005, cayó dramáticamente de poco más de diez soles por dólar americano a menos de tres soles. La incursión en los mercados internacionales no fue simple y se enfrentaron –y enfrentan– severas restricciones en las diferentes etapas de las cadenas logísticas del comercio exterior. Estas exportaciones no son la panacea, pero conjuntamente con la actividad emprendedora son los elementos del modelo económico que a muchos nos interesaría mantener y potenciar.

Problemas en las cadenas logísticas

Las cadenas logísticas se pueden concebir como una red compuesta por una serie de empresas, relacionadas entre sí, que participan en cadenas productivas desde el aprovisionamiento de los insumos hasta la entrega del producto o servicio al consumidor final. El grado de complejidad de la estructura de una cadena logística depende de la cantidad de miembros que la componen, de las dimensiones de la red y de los distintos eslabones o enlaces existentes. Las dimensiones estructurales se pueden clasificar en horizontales (etapas del proceso) y verticales (número de proveedores o clientes en cada etapa). Los problemas de competitividad surgen en cada una o en todas las etapas de las mismas, dependiendo del producto de exportación.

Hay problemas generales y específicos. Entre los primeros destaca la insuficiencia en la infraestructura portuaria. Salvo el Callao, en el resto del país se trata de muelles, ya que sería excesivo denominarlos como puertos. La infraestructura ferroviaria no se encuentra al nivel de abandono de los años ochenta, resultado de la inacción gubernamental y del terrorismo. Sin embargo, más de diez años de gestión privada tampoco ha significado la ampliación de su capacidad. Las mejoras son marginales. Las carreteras, aún IIRSA Norte y Sur, siguen siendo básicamente de dos carriles (a excepción de los 100 km al norte y sur de Lima). Asimismo, las condiciones en que se produjeron las primeras concesiones no fueron óptimas. Las numerosas adendas a los contratos de concesión afectan la legitimidad de los concursos realizados. Luego de las diversas renegociaciones, en realidad pudo haber ganado cualquier otro concursante. Estas modificaciones también desalientan la participación de las empresas más eficientes, afectan el bienestar de los consumidores y el desempeño sectorial.

No vamos a mencionar los problemas para productos específicos, pero la inexistencia de líneas aéreas de carga internacional regulares y la presencia de prácticas no competitivas en el transporte aéreo internacional tienen un impacto negativo sobre las exportaciones de espárragos y otros productos agrícolas. De igual forma, en el mercado del transporte marítimo internacional, a través de buques portacontenedores, hay barreras a la entrada, pocas empresas ofertantes y prácticas no competitivas que generan sobrecostos para los exportadores. Las líneas navieras internacionales eligen a las terminales de almacenamiento y a los maniobristas de la carga. En síntesis, los problemas se pueden agrupar en tres categorías. Los asociados a la insuficiencia de infraestructura, equipamiento y calidad de los servicios responsabilidad del gobierno, las empresas concesionarias, los operadores y prestadores directos de los servicios a los usuarios finales. Un segundo grupo vinculado a la problemática de concentración y prácticas no competitivas y, en tercer lugar, de naturaleza más técnica, los desbalances estructurales en los flujos de comercio exterior.

Exportaciones socialmente responsables

Los problemas económicos de los países desarrollados son serios y afectan negativamente a estas exportaciones. Sin embargo, hay que procurar que las exportaciones no tradicionales crezcan. Estas deben realizarse bajo una perspectiva de responsabilidad social empresarial amplia. La competitividad espuria basada en remuneraciones reducidas o regímenes salariales laxos no es sostenible. Hay que crear empleos de calidad. La agroexportación debe ser incluyente, asociarse con los agricultores de economía campesina y otras formas asociativas para redistribuir el ingreso. No debe desplazarse a las otras formas de propiedad, ni concentrar tierras y recursos hídricos. Los productores agrícolas para la exportación y los biocombustibles no deben olvidar la necesidad de mantener determinados equilibrios que preserven la seguridad alimentaria del país.

La ruta de mantener el modelo económico sin cambio alguno no es buena para las exportaciones no tradicionales. La caída del tipo de cambio real y la enfermedad holandesa pueden destruirlas. La presencia de altas tasas de interés y elevados márgenes de intermediación financiera las afectan. Encarecer la infraestructura de transporte a partir de las asociaciones público-privadas o mejorarla solo marginalmente no es un buen camino para elevar la competitividad. El desarrollo de estas exportaciones requiere de más recursos fiscales para aplicarlos a la mejora de la infraestructura, de las articulaciones productivas, generación de mayor valor agregado y contenido innovador, apoyar la creación de mercados y frenar prácticas no competitivas. Ante este panorama, les corresponde a los exportadores no tradicionales definir de qué lado de la balanza deberán inclinarse: a favor del cambio o en defensa del statu quo.

Fuente: Diario La República, Revista "Domingo". 05 / 12 / 2010.
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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Dólar, G20 y Derechos Especiales de Giro (DEGs).

G20: En pos del dólar

Por Luis Gamero Russo

La temporada de caza en pos del dólar parece haberse iniciado y aquellos que afirman que en la reciente reunión del G-20 en Seúl no se logró nada de importancia, están equivocados. En conferencia de prensa al término de la reunión, el Presidente francés Nicolás Sarkozy dio a entender que el Presidente chino, Hu Jintao, y él habían acordado una estrategia para, en los próximos doce meses, cuestionar el papel del dólar norteamericano como principal moneda de reserva internacional y reconoció que el tema principal de su agenda como nuevo titular del grupo será la revisión del sistema monetario internacional.

Mientras tanto, y para confirmar la estrategia, Hu, quién visitó a Sarkozy antes de la reunión del G-20, está organizando un "seminario" sobre el mismo tema en la primavera (del hemisferio norte) del 2011 bajo los auspicios del mismo G-20.

Que los chinos aparezcan organizando un "seminario" de esta naturaleza no es coincidencia, pues la mayoría de sus reservas internacionales están denominadas en dólares y están desesperados de que estas sigan perdiendo valor. Y aunque seguirán con su estrategia de diversificación de sus reservas y compra de activos en ultramar, están muy preocupados.

Y ya en Marzo del 2009, el Gobernador del Banco Central de China, quizás anticipando lo que se veía venir, había propuesto reemplazar al dólar con la moneda que se utiliza en el Fondo Monetario Internacional: los Derechos Especiales de Giro (DEGs). Su propuesta cayó en sacos rotos en aquella oportunidad, pero como la crisis de las monedas internacionales está cada vez peor, sobre todo después del anuncio del maquinazo de la FED, ahora quizás hay más urgencia para llevarla a cabo.

Los DEGs son en realidad una moneda virtual cuyo valor fluctúa todos los días en base a una canasta de monedas (dólar, yen, euro y libra esterlina). Para lograr los objetivos chinos de reemplazar al dólar, habría que pensar en añadir a la canasta unas moneditas más, definitivamente el yuan chino, quizás el dólar canadiense, o el dólar australiano, o el real brasileño, y hasta posiblemente algunas oncitas de oro. Esas son las decisiones que se tendrán que tomar en una reorganización del sistema monetario internacional que se ve venir.

Y aunque no queda claro todavía hacia donde derivará todo esto, estoy convencido que se avecinan tempestades pues los norteamericanos la van a pelear bien firme antes de dejar su privilegiada posición de ser el único país que, con déficits fiscales crecientes y deudas públicas tan altas, pueden seguir endeudándose a tasas tan bajas y seguir siendo la "base" para calcular el riesgo país cero.

Fuente: Bajo la Lupa. Lunes, 22 de Noviembre del 2010.

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Guerra de divisas (I)

Guerra de divisas (II)

sábado, 20 de noviembre de 2010

El Dólar, la última ventaja importante con la que cuenta EE.UU. El mundo multipolar de divisas y el peligro de constantes virajes enla tasas de cambio

Guerra de divisas (II)

Por: Guillermo Giacosa (Periodista)

Decíamos ayer que Immanuel Wallerstein es uno de esos críticos de la realidad imprescindibles para construir un mundo viable. Sintetizamos la primera parte de su texto publicado en La Jornada de México sobre la guerra de divisas. Comienza afirmando que “las divisas son un problema económico muy particular. Porque las divisas son la verdadera relación donde unos ganan y otros pierden. Sean cuales sean los méritos de la revaluación o devaluación de una divisa, estos méritos son ganancias solo si otros pierden”. Y explica que el dólar es la última ventaja importante con que cuenta EE.UU. y hará lo imposible para mantenerla. Para ello requiere de la voluntad de otros países para usar el dólar y para invertir en bonos del Tesoro. Ocurre que la tasa de cambio del dólar ha ido deslizándose constantemente y ello significa que lo invertido en bonos del Tesoro vale cada vez menos. Llega un punto en que las ventajas de tal inversión serán menores que la pérdida del valor real de las inversiones en bonos del Tesoro. Ambas curvas se mueven en direcciones opuestas. El problema es que si el valor de unas acciones cae, los dueños querrán deshacerse de ellas antes de que caigan más. Pero si un accionista grande se deshace de ellas, impele a que otros corran a vender, lo que ocasiona pérdidas mayores.

Wallerstein agrega: “El juego es encontrar un momento elusivo para deshacerse de las acciones: uno que no sea ni demasiado tarde ni demasiado pronto ni demasiado lento ni demasiado aprisa. Esto requiere un sentido perfecto del tiempo, y la busca de esta sincronía perfecta es el tipo de juicio que con frecuencia se tuerce. Esto es lo que veo como retrato básico de lo que está ocurriendo y ocurrirá con el dólar. No puede mantener el grado de confianza mundial de que gozó. Tarde o temprano, la realidad económica lo provocará. Puede ocurrir en una conmoción de cinco minutos o en un proceso más lento. Y cuando ocurra, la pregunta es ¿qué pasará entonces?”.

El autor advierte: “No hay otra moneda que tenga el equilibrio necesario para reemplazar al dólar como divisa de reserva. Siendo ese el caso, cuando el dólar caiga no habrá divisa de reserva. Estaremos en un mundo multipolar de divisas. Y un mundo multipolar de divisas es un mundo muy caótico, en el cual nadie se siente a gusto porque los constantes virajes repentinos de las tasas de cambio hacen muy precarias las mínimamente racionales predicciones económicas a corto plazo. El director del FMI ha anunciado que nos hundimos en una guerra de divisas, cuyo resultado podría tener un impacto negativo y muy dañino en el largo plazo. Una posibilidad es que el mundo pueda revertir –y a mí me parece que ya lo está haciendo– a acuerdos de trueque de facto, una situación que no es en realidad compatible con el funcionamiento efectivo de la economía-mundo capitalista”.

Fuente: Diario Perú 21. Vie. 12 nov '10.

Recomendado:

Las divisas, la verdadera relación donde unos ganan y otros pierden. Los méritos de la revaluación o devaluación de una divisa.

Guerra de divisas (I)

Por: Guillermo Giacosa (Periodista)

Immanuel Wallerstein es uno de esos críticos de la realidad cuya presencia es imprescindible. Acaba de publicar, en La Jornada de México, un artículo sobre la guerra de divisas. Comienza afirmando que “las divisas son un problema económico muy particular. Porque las divisas son la verdadera relación donde unos ganan y otros pierden. Sean cuales sean los méritos de la revaluación o devaluación de una divisa, estos méritos son ganancias solo si otros pierden. No puede todo mundo devaluar al mismo tiempo. Es imposible lógicamente y por tanto carece de sentido político. La situación mundial es conocida. Hemos estado viviendo en un mundo donde el dólar estadounidense es la divisa mundial de reserva. Esto le ha dado a EE.UU. un privilegio que ningún otro país tiene. Puede imprimir su divisa a voluntad, siempre que piense que al hacerlo resuelve algún problema económico inmediato. Ningún otro país puede hacer esto, o más bien dicho, ningún otro país puede hacerlo sin penalización mientras el dólar se mantenga como la divisa de reserva aceptada. Es también sabido que el dólar ha estado perdiendo su valor en relación con otras divisas. Pese a las fluctuaciones, la curva ha sido descendente tal vez durante 30 años, por lo menos. China, Corea y Japón tienen políticas relativas a las divisas que otros países critican y que merece la atención en los medios. Sin embargo, para ser justos, en este momento no es fácil establecer la política más sabia, aun desde la perspectiva egoísta de cada país”.

Continúa Wallerstein: “Creo que el asunto subyacente es más simple que las enredadas explicaciones de los analistas. Comienzo con unos supuestos. El estatus del dólar como divisa de reserva del sistema-mundo es la última ventaja importante con que cuenta hoy los EE.UU. Es por tanto comprensible que ese país hará lo que pueda para mantener esa ventaja. Para hacerlo requiere de la voluntad de otros países no solo para que usen el dólar como modo de calcular las transferencias, sino como algo en lo cual invertir sus excedentes, particularmente en bonos del Tesoro”.

El autor agrega: “No obstante, la tasa de cambio del dólar ha ido deslizándose constantemente. Esto significa que tales excedentes invertidos en bonos del tesoro valen menos conforme pasa el tiempo. Llega un punto en que las ventajas de tal inversión –siendo la principal ventaja el sostener la capacidad de las empresas estadounidenses y los consumidores individuales para pagar por sus importaciones– serán menores que la pérdida del valor real de las inversiones en bonos del Tesoro. Ambas curvas se mueven en direcciones opuestas. El problema es uno que está presente en cualquier situación de mercado. Si el valor de unas acciones está cayendo, los dueños querrán deshacerse de ellas antes de que caigan muy bajo”.

Fuente: Diario Perú 21. Jue. 11 nov '10.
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sábado, 6 de noviembre de 2010

Dos modelos de desarrollo: impulso de la demanda externa, especializado en materias primas y la producción de bienes y servicios transables.

Rodrik: hacia otro modelo de desarrollo

Por: Humberto Campodónico (Economista)

En América Latina ha habido dos modelos de desarrollo. Uno de ellos descansa en el impulso de la demanda externa y se ha especializado en los productos básicos (materias primas, productos agrícolas). Cuando hay un “boom” de precios, mejoran los términos del intercambio y los ingresos por exportaciones. El problema es que este modelo descansa demasiado en esa coyuntura externa y tiende a “ponerle candado” a las condiciones existentes, impidiendo el avance hacia el desarrollo de otro tipo de oferta productiva.

El otro modelo son las economías asiáticas, que se basa en una transformación doméstica de la estructura económica, orientándola hacia la producción de bienes y servicios transables (que se pueden exportar). Su dinamismo viene “desde adentro”, utilizando la tecnología y la innovación, pero con la característica central de que no se basa en nuevos inventos, sino en adoptar y adaptar la tecnología existente.

Que algo sea “nuevo” para el Perú no quiere decir que sea nuevo para el mundo porque de lo que se trata es de cerrar la brecha entre la frontera tecnológica y nosotros. Y hay que apurarse porque cerrar esa brecha de productividad es más difícil que antes. Si vamos por ese camino, entonces tenemos que la cuestión central de este modelo es que interesa menos cómo les va a “los de afuera” pues lo que verdaderamente importa es lo que pasa “adentro”.

Así comenzó, ayer viernes, la charla del economista de Harvard, Dani Rodrik, que ha sido invitado por la Universidad Católica. Rodrik se especializa en las investigaciones sobre la economía del desarrollo, las mismas que pasaron a segundo plano desde los años 90, cuando las políticas del Consenso de Washington (apertura, liberalización y desregulación de los mercados) tomaron la batuta.

Agrega Rodrik que el modelo de los países asiáticos tiene tres ingredientes clave. El primero es que promueve la diversificación y el cambio estructural en la economía, lo que significa que los gobernantes ven a esta política como una necesidad y no la delegan a funcionarios de segunda categoría. Es incluso el Presidente de la República quien asume el liderazgo.

El segundo es que debemos tener un tipo de cambio competitivo y estable, lo que implica que no debe dejarse que se revalúe la moneda nacional. Esto es muy importante porque nada puede proteger a los industriales de un tipo de cambio bajo. Para lograrlo, no basta una sola medida (como por ejemplo los controles de capital) sino que hay toda una gama de políticas que se pueden aplicar.

El tercer ingrediente es la política industrial (o política productiva). Dice Rodrik que no se trata de “seleccionar a los ganadores” ni de “aplicar subsidios a discreción”. Afirma que se trata de un marco institucional en el que se lleve a cabo el diálogo y la colaboración público-privada. Es de allí que saldrán las políticas. Se trata de un proceso de transformación productiva en la que, una vez, más, el liderazgo político es indispensable.

Para Rodrik, la actual situación económica mundial no pinta un cuadro optimista y afirma que no vamos a regresar a una situación pre crisis del 2008, lo que quiere decir que el modelo primario exportador no es sostenible. Europa no va a ser un motor del crecimiento y EEUU sigue viviendo las secuelas de la crisis, a lo que se agrega ahora un Congreso dividido después de las recientes elecciones.

Por tanto, tendremos tasas de crecimiento mundial bastante menores y habrá muchos países con poderes intermedios. En este marco de debilidad en la gobernabilidad global será difícil enfrentar las turbulencias económicas y financieras, así como el proteccionismo. Lo que hace indispensable, entonces, orientarse al modelo de las economías asiáticas. ¿Lo escucharán los políticos en esta campaña? Esperemos que sí.

Fuente: Diario La República (Perú). Sáb, 06/11/2010.

lunes, 11 de octubre de 2010

Perú y Chile: Complementariedad y competencia en el mercado asiático.

Juntos pero no revueltos: ¿el Perú y Chile hacia Asia?

Por: Andrea Baracco

Si sólo tomáramos el 0.001% de la demanda de productos naturales y de belleza en China, contaríamos con US$4.2 millones anuales para exportar en este sector”, indica Miguel Gálvez, subgerente general de la Cámara de Comercio Peruano China (Capechi). Con ello, no sólo revela la oportunidad que significa el mercado chino para el Perú, sino que también obliga a evaluar toda estrategia que lleve a conquistar los mercados de Asia con mayor rapidez y eficiencia. Y entre esas opciones, está mirar más de cerca a los vecinos del sur. Ahora bien, ¿habrá que considerarlos cómo competidores o aliados?

Hace unas semanas, en la última reunión del Consejo Empresarial Peruano-Chileno, sus integrantes señalaron el interés en propiciar inversiones conjuntas hacia Asia, con el respaldo de empresas peruanas y chilenas. Así, fue que el presidente del capítulo chileno del Consejo Empresarial, Hernán Somerville, señaló al Diario Financiero de su país, que no hay problema en que llegue antes Perú o Chile; por el contrario, no habría competencia ya que ambos países “son perfectamente complementarios”. En ello coincide con su similar peruano, Juan Francisco Raffo.

Si bien las intenciones, son conquistar de la mano el Asia; sin duda, al igual que lo fuera EEUU en su momento, hoy China es el mercado más importante de la región, hacia el cual ambos países han enfocado esfuerzos. Tanto Perú como Chile, ya han firmado un Tratado de Libre Comercio (TLC) y un Acuerdo de Complementación Aduanera con el fin de favorecer la transparencia en la información sobre el origen y valor de las mercancías.

Algunos datos importantes

De acuerdo con el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), ambos países gozan de un trato similar de parte de China en cuanto a la uva y harina de pescado, además de contar con oportunidades en otros productos. Sólo en el caso peruano, se consideran 77 productos con potencial exportador –principalmente, relacionados con la agroindustria, pesca y madera- para el corto, mediano y largo plazo, según el Plan Operativo de China.

En el caso de Chile, China constituye el primer mercado de destino de las exportaciones chilenas, habiendo superado a EEUU en el 2008, al alcanzar los US$7,000 millones en exportaciones para ese año. Esto a pesar que, según la Dirección General de las Relaciones Económicas Internacionales (Direcon), aún quedan por definir aspectos del TLC entre Chile y China como los servicios e inversiones.

El Perú por su parte recién ha superado los US$4,000 millones en exportaciones hacia China durante el 2009, convirtiendo al país asiático en nuestro segundo destino, luego de Estados Unidos. Sin embargo, la tendencia para el mediano plazo sugiere que China sea nuestro principal destino de exportaciones, como se puede ir viendo este año, ya que intermitentemente en febrero, abril y junio, superó las exportaciones acumuladas, desplazando a EEUU.

¿En qué somos complementarios?

Si bien con Chile competimos en una oferta exportadora tanto de productos tradicionales (como la minería cuprífera) como no tradicionales (frutas y hortalizas), ¿es posible la compatibilidad de asociarnos para conquistar el lejano continente?

De acuerdo con Alfredo Ferrero, ex ministro de Comercio Exterior y socio del Estudio Navarro, Ferrero y Pazos, existe tanto una complementariedad como competencia. “Desde el punto de vista de las alianzas hacia el Asia-Pacífico, hay que mencionar que este mercado es tan grande que hay espacio para ambos”, agrega. De hecho Gálvez, de Capechi, confirma que anteriormente se han tenido estás intenciones para trabajar en equipo a través de la Comunidad Andina (Can). Así fue que se conoció, desde entonces, que Chile (a pesar de no ser miembro de la Can) era uno de los países que se veía más interesado y daba más apertura a una alianza en el mediano plazo.

Es importante señalar a favor de la complementariedad que Chile entró antes al Foro de Cooperación Asia Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) y al proceso de apertura comercial, consolidando a la fecha acuerdos no solo con China, sino Corea, Japón y el P4 donde están Brunei y Singapur, además de probablemente cerrar próximamente un acuerdo con Malasia. Esto le daría a Chile un mayor expertise, desarrollo de contactos y redes de negocio e inteligencia comerciales en Asia.

“Lo más importante es aprovechar la información especializada, la inteligencia de mercados hacia Asia”, resalta Gálvez recalcando la importancia de la buena información para establecer cualquier negocio. Así, al igual de lo que se ha propuesto con Ecuador para la instalación de oficinas comerciales binacionales (en la última visita de su mandatario, Rafael Correa) en destinos comercial del exterior, desarrollar esas entidades binacionales con nuestros pares chilenos podría ser una interesante táctica dentro de la estrategia de profundizar en los mercados orientales.

Actualmente, el Perú sólo cuenta con oficinas comerciales en Shangai y Beijing, de las cuales, según Capechi, gran parte de la información comercial no es disponible más que para la Cancillería

¿Qué podría aportar el Perú a este joint venture? Sus ventajas naturales como una mayor afinidad cultural con el Asia, lo cual favorece los negocios con ésta o el ser una salida natural hacia el Pacífico para las exportaciones de Brasil. Nuevamente, sobre este punto, la dotación de infraestructura (en este caso, las IIRSA) resulta esencial para ofrecer la mayor conectividad con el vecino comercial carioca. Es importante señalar además que el Perú es el principal destino de las inversiones de empresas chinas en América Latina, según señaló Jiang Yaoping, viceministro chino de Comercio, en el Foro de Promoción de Inversiones y Comercio Perú-China 2010.

Pero así como las complementaridades, debemos tener bien claros nuestos espacios de compentencia. “A pesar tener objetivos en común con Chile, no se debe dejar de aprovechar las ventajas naturales y metas propias del Perú. No debemos de dejar de consolidarnos como el puerto más importante del Pacífico Sur hacia Asia”, enfatiza Ferrero. De ahí que la concesión de puertos estratégicos como el Muelle Norte en el Callao, sean decisivos para llevar a cabo este plan de infraestructura en marcha. Chile persigue este objetivo, y la competencia entre nuestros puertos y los suyos será cada vez más saltante. De darse el caso de entrar de la mano al mercado asiático, será un interesante reto hilar bien fino en la colaboración para que en el resultado final ganemos todos.

Fuente: Semana Económica. 06 Jul 2010.

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miércoles, 6 de octubre de 2010

Guerras comerciales y devaluaciones competitivas. La nueva geografía económica mundial.

Hegemonía económica y guerras comerciales

Por: Humberto Campodónico (Economista)

Hace unos días el Ministro de Finanzas de Brasil, Guido Mantega, dijo que había comenzado una guerra monetaria internacional pues muchos gobiernos –entre ellos Japón, Corea del Sur y Taiwán– estaban impulsando la devaluación de sus monedas para aumentar la competitividad de sus exportaciones.

De su lado, EEUU presiona para que China revalúe el renminbi, lo que equivale a una devaluación del dólar. De hecho, hace algunos días, el Senado de EEUU aprobó una ley que contempla prohibiciones inmediatas a la importación de una gran variedad de productos chinos a EEUU. Según Martin Wolf, del Financial Times, esto siempre sucede “en eras de demanda declinante” (www.ft.com, Una nueva era de “mendigar al vecino”, 28/9/10).

Estas guerras monetarias y comerciales tienen diversas explicaciones. Una de ellas está ligada a los cambios en la hegemonía económica y política mundial, proceso que puede tardar muchos años, y hasta décadas. Sucedió cuando, a principios del Siglo XX se agotaba el “patrón oro”, impulsado sobre todo por la hegemónica Inglaterra.

Sucedió, también, en los años 30 cuando hubo ausencia de potencia hegemónica, pues varios países luchaban para ocuparlo. Allí comenzaron las devaluaciones competitivas: un país devaluaba su moneda para exportar más a su vecino, política inmediatamente imitada por ese mismo vecino, lo que llevaba a sucesivas devaluaciones en todos los países, como en un juego de dominó.

Cuando EEUU emergió como la potencia hegemónica después de la II Guerra Mundial, los acuerdos de Bretton Woods de 1944 consagraron al dólar como la moneda mundial de reserva con un valor fijo (US$ 35 por onza de oro). La reconstrucción de la posguerrra llevó a la recuperación de Europa (sobre todo, Alemania) y Japón, lo que impactó en la hegemonía USA. Por eso, en 1971 Nixon devaluó el dólar. De allí en adelante se pasó a un sistema de tipos de cambio flotantes, que dura hasta hoy.

En 1985, cuando la fortaleza del dólar (y las altas tasas de interés en EEUU) llevaron a su “apreciación excesiva”, el Grupo de los 7 acordó –bajo presión de EEUU– una “devaluación ordenada” del dólar, lo que aconteció en los Acuerdos del Hotel Plaza, que fueron remarcados dos años después por los Acuerdos del Louvre. Así, por ejemplo, el dólar pasó de 3.5 a 2 marcos por dólar de 1985 a 1990.

La diferencia entre 1985 y el 2010 es que la geografía económica mundial ha cambiado y la hegemonía productiva –y comercial– de EEUU ha disminuido aún más. Nuevos actores como China, los países del sudeste asiático y Brasil surgen como potencias productivas y exportadoras (son las nuevas “fábricas” mundiales), lo que se traduce en ingentes superávits comerciales que se agregan a los de Alemania y Japón.

Ese es el telón de fondo de las actuales guerras monetarias que están ya a la orden del día. Los analistas económicos hablan de un nuevo “Acuerdo Plaza”, pero no se ponen de acuerdo sobre la agenda. El Jefe del FMI, Dominique Strauss Kahn, acaba de decir que “está circulando la idea de que las guerras comerciales pueden ser usadas como un arma política. Llevada a la acción, esa idea representa un riesgo muy serio para la recuperación de la economía global y tendría un impacto de largo plazo muy negativo” (Financial Times, 5/10/10).

En verdad de lo que se trata es de una (solo una) de las manifestaciones de la crisis sistémica que afecta el aparato productivo de la economía mundial. Comenzó con la crisis de las hipotecas “subprime”, luego el “estímulo fiscal” aumentó los déficits y la deuda, lo que ha sido enfrentado con políticas de ajuste fiscal, recesivas, que llevan a las “eras de la demanda declinante” y, por tanto, a las guerras comerciales y las devaluaciones competitivas. Veremos qué pasa.

Fuente: Diario La República. Mié, 06/10/2010.