jueves, 3 de febrero de 2011

Empresas mineras, intereses estratégicos nacionales y "aliados influyentes en el gobierno". Wikileaks y el poder económico en el Perú.

WikiLeaks: Poder económico influencia al poder económico

Por: Humberto Campodónico (Economista)

Los documentos enviados en el 2005 por la Embajada de EEUU en Lima a Washington –acerca de una reunión entre los embajadores de EEUU, Reino Unido y funcionarios de las embajadas de Canadá, Suiza y Sudáfrica, con los representantes de las empresas mineras de esos países que operan en el Perú– tienen una importancia crucial pues revelan la trama secreta de las relaciones entre el poder económico internacional (las transnacionales) y el poder político de sus países (los embajadores).

Un tercer actor es el gobierno peruano, pues hacia él se dirigirán las “presiones” que se discuten en la reunión, en este caso con la ventaja de contar con “un aliado influyente en el gobierno”: Pedro Pablo Kuczynski. Desde nuestro punto de vista otros funcionarios toledistas –que no necesariamente tienen pasaporte gringo– también fueron muy buenos “aliados influyentes”.

Un cuarto actor es la sociedad civil, a través de las ONG, internacionales (Oxfam, Amigos de la Tierra) y peruanas, los partidos políticos (Patria Roja), los sindicatos (SUTEP) y las rondas campesinas (1). Es importante notar que para las empresas mineras “siempre los problemas vienen de afuera”; los campesinos son azuzados por “los políticos”; existen intereses del narcotráfico (cultivadores de opio) para que no haya actividad minera, etc.

Los “wikileaks” hacen explícito lo obvio: las embajadas defienden sus intereses nacionales. Por tanto, desnudan ante los ciudadanos de a pie que el capital “sí tiene patria” y que siguen existiendo “intereses estratégicos nacionales”, lo que quieren ocultar quienes plantean que “salvo la inversión, todo es ilusión”: por eso, ésta puede venir de donde sea y donde quiera, con todos los beneficios que le dan los “contratos-ley” blindados por la Constitución de 1993.

Si bien los embajadores le dan el apoyo general a sus empresas, tampoco se tragan todo lo que les cuentan: piden los nombres de los “malos profesores” y dicen que, ya antes, los empresarios les han dicho “de manera poco convincente que los narcotraficantes están detrás de la oposición a las actividades mineras, en un esfuerzo por conseguir nuestra ayuda”. Ojo, pestaña y ceja.

Pero la verdad monda y lironda es que existe documentación fehaciente sobre las agresiones policiales en Majaz, detrás de las cuales estuvieron funcionarios de Monterrico Metals (MM, antes que la vendieran a la china Zijin). Recordemos que el ex Embajador del Reino Unido Richard Ralph fue Presidente Ejecutivo de MM en el 2006 y 2007 (El Embajador y las malas prácticas, www.cristaldemira.com, 17/11/08). También, que la Asamblea de Accionistas de Newmont en EEUU se autocriticó sobre la actuación de Yanacocha en Cerro Quilish en el 2004.

¿Qué nuevas reuniones se estarán llevando a cabo hoy? ¿No habrá un nuevo “wikileak” que nos cuente por qué se demora tanto la renegociación para que el Lote 88 de Camisea se destine íntegramente al mercado interno?

¿Acaso los embajadores de las empresas que conforman Perú LNG (EEUU por Hunt Oil, empresa de la cual, una vez más, PPK fue asesor entre su entrada y salida de los ministerios, bajo Toledo; España, por Repsol, Corea por SK y Japón por Marubeni) habrán hablado con el Presidente de Perupetro (o alguien más arriba) para que se acepte la inadmisible prórroga de 60 días adicionales?

Puede ser que algún día lo sepamos. Pero no queda duda que el poder económico influencia al poder político mediante negociaciones secretas inadmisibles, pero que el gobierno acepta. En el Perú ese poder económico quiere perpetuar la permanencia de las industrias extractivas y del modelo primario exportador. No debemos permitirlo.

(1) No uso mi columna para fines personales, pero en este caso no puedo dejar de mencionar que estos temas son ampliamente abordados en el libro de Francisco Durand y este columnista: “Poder Empresarial y Sociedad Civil en Sudamérica, Entre el diálogo y el enfrentamiento”, ALOP, Cedal, DESCO, Oxfam, Lima, 2010.

Fuente: Diario La República (Perú). Mié, 02/02/2011.

domingo, 23 de enero de 2011

Modalidades del Capitalismo: Oligárquico, Gerencial o de Grandes Empresas, de Estado y de Emprendedores.

¿Capitalismo oligárquico y transnacional?

Por: Germán Alarco Tosoni. Investigador CENTRUM Católica

La discusión sobre la naturaleza del capitalismo peruano no es trivial, menos aún en esta coyuntura. Las particularidades del modo de producción son útiles para explicar su forma de operación, sus márgenes de maniobra y las posibilidades de reacción ante señales económicas. Existen diferentes tipos de capitalismo. En esta oportunidad utilizamos la taxonomía de los profesores estadounidenses Baumol, Litan y Schramm, quienes publicaron en el 2007 un libro sobre el capitalismo bueno y malo, en el que distinguen cuatro modalidades principales: el oligárquico, el gerencial o dominado por grandes empresas, de Estado y de emprendedores. En un país cualquiera coexisten los diferentes modelos, aunque la predominancia de uno sobre otro explicaría por qué el capitalismo es más o menos dinámico e irradiaría beneficios a núcleos importantes de la población.

Modalidades empresariales

El capitalismo oligárquico existe cuando el poder y el dinero están muy concentrados en unas cuantas personas, sean estas nacionales o extranjeras. Es la peor forma de capitalismo, ya que estos maximizan exclusivamente sus ingresos y riquezas, agravando la desigualdad y contribuyendo marginalmente al crecimiento. El capitalismo dirigido por el Estado –dicen los autores– puede ser exitoso, como ocurrió en los países asiáticos, pero enfrenta riesgos en las limitadas capacidades de los funcionarios públicos. El capitalismo de las grandes empresas también ha sido positivo, pero estas son reacias a tomar riesgos, a innovar y a invertir creando nuevas oportunidades de negocios. En cambio, el capitalismo emprendedor está compuesto por emprendedores radicales o muchas valiosas empresas que generan y son motores del crecimiento.

Estructura nacional

El elemento básico de la clasificación anterior es la estructura de propiedad que implica una dinámica y un comportamiento particulares. Campodónico (2010), a partir de la clasificación de Fitzgerald, muestra que la participación del capital extranjero como porcentaje en la generación del PBI representó el 10% en 1950, 22% al inicio del Gobierno Militar en 1968 y 28% en el 2000. Con información del Perú Top 10,000 Companies (2010) esta ascendería a 30.6% del PBI durante el 2008, aunque en el 2007 fue equivalente al 34.5% del PBI. La mayor presencia del capital extranjero tiene como contrapartida una menor presencia del capital nacional que redujo su participación del 43% del PBI en 1950 a menos del 28% en el 2000. Con la nueva información al 2007, el sector empresarial nacional solo generaría entre el 24% y 25% del PBI. Obviamente, si se suma el sector informal (no empresarial), su participación sería ligeramente menor al 60%, más una presencia estatal entre el 5% y 6% del producto.

La predominancia del capital extranjero es una forma de capitalismo oligárquico, ya que el control de los medios de producción está en pocas manos. Para el país no es relevante que la empresa sea cerrada o de capital abierto; lo que importa es que está en manos de accionistas foráneos. No existe información sobre la concentración de la propiedad en manos de los capitalistas nacionales, ni de su dispersión. Sin embargo, a pesar de que se ha incrementado el número de nacionales que participan en el capital de las empresas que operan en la Bolsa de Valores de Lima (BVL), no es evidente que los accionistas principales hayan perdido control de sus respectivas empresas. Asimismo, este capitalismo en pocas manos se refleja en que el número de empresas listadas en la BVL es menor ahora que antes. En el 2008 había solo 199 empresas, respecto de 230 en el 2000 (Banco Mundial, WDI, 2009).

La segunda modalidad nacional es el capitalismo gerencial o de grandes empresas. Maximixe (2010) estimó los niveles de concentración en las principales ramas de la manufactura, a cargo de grandes empresas. La concentración es alta en cerveza, jabones, industria avícola, harinera, aceites, cemento y otras como el transporte aéreo y el sector financiero. Solo las actividades concentradas de la manufactura generan alrededor del 12% de la canasta de bienes de consumo, con los riesgos consiguientes. Por último, tanto el capitalismo de Estado como de emprendedores son marginales. La actividad emprendedora, tan importante en los noventas (De Althaus, 2007), ahora sería menos dinámica que antes como resultado de la crisis económica internacional y la apreciación del sol.

Mejores prácticas y buen capitalismo

La clasificación comentada tiene sus problemas, pero puede ser útil al Perú. De acuerdo con una visión ortodoxa, nuestras posibilidades de alcanzar el “capitalismo bueno” son menores. Más que de innovaciones, en el medio se lee sobre mayores precios y menores remuneraciones reales. Las decisiones económicas básicas de qué, cómo y para quién producir se realizan principalmente desde afuera. Los elementos tradicionales de los precios relativos y las infinitas posibilidades de producción y consumo son más teoría que realidad.

Son muy pocas las empresas peruanas que innovan y operan con las mejores y más modernas prácticas empresariales. Para America’s Best Plants de IW, no solo hay que esmerarse en los temas tradicionales de la calidad, clientes, tecnologías, flexibilidad, optimización de inventarios, desarrollo de nuevos productos y procesos, mantenimiento, seguridad y medio ambiente, capacitación, productividad y costos. Es fundamental que los trabajadores participen cada vez en la toma de decisiones, que ganen más; que los precios decrezcan en lugar de aumentar, acompañados de una reducción aún mayor en los costos. Si de capitalismo se trata, este es el que deberíamos procurar alcanzar.

Fuente: Diario La República (Perú). Dom, 23/01/2011.

lunes, 3 de enero de 2011

Balance económico peruano del 2010. Crecimiento y desigualdad.

Este año que se va

Por: Humberto Campodónico (Economista)

En el 2010 se retomó el crecimiento económico y el PBI crecerá más de 8%. El déficit fiscal es moderado (1% del PBI) y la inflación será del 2%). La inversión privada ha vuelto a crecer (llegará al 24% del PBI) y la inversión pública se mantendrá en niveles altos (6% del PBI, versus 5.3% del 2010).

Las reservas internacionales del BCR están por encima de los US$ 44,000 millones y la posición de cambio (descontadas las obligaciones a terceros) supera los US$ 32,000 millones, monto que debiera servir para parar cualquier ataque especulativo contra el sol (ahora que las tasas de interés en EEUU y Europa están cerca de cero). La balanza comercial sigue en positivo, no así la cuenta corriente de la balanza de pagos (debido, sobre todo, a los pagos de utilidades al extranjero).

En resumen, como hace ya varios años, las cuentas macro en el Perú van bien. Pero apenas comienza el análisis acerca, de un lado, de la sostenibilidad de este crecimiento y, de otro, de la repartición –adecuada o no– de los frutos de este crecimiento, aparecen los problemas.

Así, una parte importante del crecimiento de las exportaciones se sustenta en el enorme aumento de los precios de las materias primas, sobre todo el cobre y el oro. Los ingresos generados por estos precios aumentan la recaudación tributaria (aunque no a los niveles que corresponden, para lo que es necesario un impuesto a las sobreganancias) y proveen de dólares abundantes a la economía peruana, revaluando el sol, lo que, a su vez, permite importaciones baratas y el aumento del consumo.

Pero este crecimiento no es sostenible, porque los “países emergentes” no van a continuar para siempre con sus altas tasas. Y, cuando se analiza la distribución del ingreso, sobran las cifras para decirnos que –si bien hay reducción de la pobreza, sobre todo en zonas costeñas urbanas– la participación de la masa salarial en el PBI ha descendido y que los niveles de pobreza calórica aumentan en vez de disminuir.

De la misma forma, seguimos mal en la inversión en capital humano (los tests PISA en educación dicen que somos los penúltimos de la región) y también en ciencia y tecnología (solo se invierte el 0.18% del PBI, en comparación al 0.7% de la región). Así no podremos dar el salto a la diversificación productiva que exige la competitividad, propiciando inversiones en sectores con mayor valor agregado y empleo de calidad.

Junto a problemas de sostenibilidad y de distribución del ingreso, sigue vigente en el Perú la “privatización del Estado” impulsada por las obsoletas tesis economicistas del Consenso de Washington con el dogma del “libre mercado”. Es por eso que no se ha avanzado nada en la Reforma del Estado (homologación de sueldos y ascensos por méritos) y, por el contrario, se sigue proponiendo “populistamente” una disminución de sueldos. Es prioritario avanzar ya hacia una nueva relación entre mercado y Estado.

Esta privatización del Estado influye, también, en la política energética (el gas se va al extranjero y no se abastece la integridad de la demanda interna; Petroperú está en nada), política agraria (concentración de tierras) y desarrollo portuario (Paita y privatización del Muelle Norte). No se entiende que la globalización no hace desaparecer los intereses nacionales sino que, por el contrario, se generan nuevos espacios de correlaciones de fuerzas (energía, agua, Amazonía, preservación del medio ambiente).

Un comentario final: sabemos de los “avances” del narcotráfico y la corrupción que poco a poco vienen corroyendo las instituciones del Estado, incluido el Poder Judicial. Si esta especie de “sentido común” bizarro (“todo vale”) continuara su marcha ascendente, no hay tasa de crecimiento económico alguno que pueda funcionar, pues la economía y la política no son compartimientos estancos, como lo demostró el corrupto régimen fujimontesinista. Todos estamos avisados.

Fuente: Diario La República (Perú). Lun, 27/12/2010.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Análisis de la relación entre población de Cajamarca y la empresa minera Yanacocha.

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Oro de Cajamarca
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Por: Antonio Zapata (Historiador)

La minera Yanacocha se constituyó en 1992 y actualmente lleva casi 20 años explotando el mayor yacimiento de oro de Sudamérica. Situada a pocos kilómetros de Cajamarca, el volumen y antigüedad de sus operaciones define un caso emblemático del modelo de desarrollo impulsado por la gran minería. Aunque la profunda y creciente desigualdad, evidente a simple vista, impide que Cajamarca se desarrolle como capital regional en expansión sostenida.

Además, la situación política es muy compleja. Si bien el poder económico se concentra en la empresa minera y la elite local casi no cuenta, el poder político, por el contrario, ha sido ganado por un grupo de izquierda, el MAS, conducido por Gregorio Santos. Se trata de un líder campesino, comunero y rondero, partidario de la zonificación a escala regional, definiendo zonas donde la minería quede excluida, dejando campo libre a la agricultura y ganadería, tradicionalmente poderosas en la región.

El problema comenzó cuando Yanacocha definió su operación como un enclave. Las necesidades de la empresa se compran en Lima, el comercio y la producción local casi no proveen insumos para su operación. Frente a uno pasan camiones cargados de todo, conduciendo desde maquinaria sofisticada hasta agua potable para el consumo del personal. Yanacocha es una cápsula perfecta, aislada del mercado local.

Por otro lado, tampoco ha creado ningún eslabonamiento productivo. Siendo la mayor mina de metal precioso en Sudamérica, se podría imaginar que la región se hubiera transformado en la joyería del oro por excelencia. Pero, no hay siquiera una artesanía significativa ni una marca “Cajamarca”. Yanacocha no ha capacitado artesanos ni ha generado una línea de crédito para impulsar operaciones. Nada. En Cajamarca el oro no se siente. Pudiendo ser la capital de la joyería peruana más refinada, no evidencia siquiera intención de conectar la mina con la producción local.

La misma relación negativa se presenta con el desarrollo agropecuario. Yanacocha no ha favorecido la aparición de proyectos innovadores ni impulsado la quesería artesanal, que se encuentra en fuerte expansión gracias a nuevos mercados. Por el contrario, las operaciones de la mina constituyen un fuerte estrés para la naturaleza y el medioambiente. Incluso, sus trabajadores laboran tres semanas seguidas y luego descansan 12 días en sus casas. El personal no necesariamente es local, sino que algunos viven en Lima, temporalmente alojados en campamentos concebidos como hotel. Así, hasta la mano de obra es parcialmente foránea.

En suma, la mina deja poco para la región. Ni compra ni vende localmente, tampoco apoya la agricultura y la ganadería, que efectivamente ofrecen empleo a la población. Su principal contribución es vía ingresos, pero disminuida, porque parte de su población laboral, tanto gerentes como trabajadores, viven saltando entre la región y sus verdaderos lugares de residencia.

Casi lo único que Cajamarca retiene es el impuesto bajo forma de canon. Esa estructura tributaria inclina el poder hacia la empresa, que impone su voluntad sobre una elite local muy disminuida. Pero, el triunfo del MAS redefine la situación y pone el acento sobre los actores políticos, que estarán sometidos a fuerte tensión en el futuro inmediato.

Para el nuevo presidente regional el desafío será cómo lograr un consenso, que extienda el beneficio de la minería a la economía regional en su conjunto. El reto de la empresa será cómo dialogar sin atropellar. Debido a la trascendencia de esta problemática, las decisiones que adopten los actores cajamarquinos tendrán impacto nacional. Ahí se juega el futuro del país minero que somos. ¿Qué dirán los candidatos presidenciales?

Fuente: Diario La República (Perú). Mié, 08/12/2010.

Recomendado:

Yacimiento minero podría contribuir al crecimiento económico de la región, si se maneja adecuadamente.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Construcción de una economía menos dependiente del exterior: Endogenizar la fuente de generación de demanda e ingresos.

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Rodrik, Porter y Cade: Competitividad y estrategia de desarrollo (final)

Por: Félix Jiménez (Economista Ph. D. y Profesor de la PUCP)

Las estrategias supply side de diversificación productiva para exportar hacen depender el crecimiento de la economía de un factor exógeno: la demanda externa. No son estrategias de crecimiento endógeno. Al igual que en el modelo primario exportador, la fuente de demanda y, por lo tanto, del crecimiento, no se encuentra dentro de la nación, sino en los mercados externos. De aquí se deduce que la estrategia de desarrollo que tenga como propósito la construcción de una economía menos dependiente del exterior será la que busca endogenizar la fuente de generación de demanda e ingresos, es decir, que busca situar dicha fuente al interior del país.

El modelo de inversión que perpetúa el subdesarrollo

La teoría del desarrollo nos enseñó que, en países como el nuestro, la orientación de la inversión determinada por el mercado no asegura la construcción de una capacidad productiva, diversificada y tecnológicamente homogénea. Por eso se le asigna un papel al Estado, distinto al que tienen en los países industrializados. Pero hay más. Desde que nuestros países se incorporaron al capitalismo mundial, sus inversiones estuvieron jalonadas por la inversión extranjera. Desde el inicio, entonces, las restricciones a la expansión de la inversión nacional no son las mismas para la inversión extranjera. Esta última viene con su propio financiamiento, cuenta con mercados seguros y no tiene problemas de capital humano. Se dirige a la producción primario exportadora y, recientemente, a la producción de servicios de alta tecnología con mercados internos cautivos (como la telefonía y el sistema bancario).

Este modelo de inversión no pudo ni puede resolver, entonces, los problemas estructurales de nuestra economía: la desarticulación sectorial y la heterogeneidad tecnológica de su aparato productivo, la desconexión de la economía con la geografía y la demografía del país, y las secuelas de estos problemas: la informalidad, el subempleo, el predominio de sectores terciarios de baja productividad, la notable desigualdad en la distribución de los ingresos y la pobreza de parte importante de la población.

La inversión nacional, fragmentada y de magnitud individual mucho menor que la extranjera, participa en este modelo de crecimiento en condiciones de subordinación. Por ejemplo, en el esquema neoliberal de Alan García la inversión extranjera es la que supuestamente desencadena la inversión en el país. Con el mismo espíritu desnacionalizador de Haya de la Torre, quien refiriéndose al papel del capital extranjero decía que el imperialismo es la primera fase del capitalismo en el Perú, Alan García dice: “Envío cartas a todas las empresas del mundo. He recibido a 1,600 empresas. (…) Lo que hay que hacer es detonar la gran inversión (extranjera) para que arrastre a la mediana y a la pequeña inversión, no al revés”.

Hacia una economía nacional de mercado

Alan García, como Rodrik y Porter, no imagina la posibilidad de desencadenar endógenamente la inversión y el cambio técnico. Opta por el recurso fácil de mirar hacia afuera y no hacia adentro.

Ahora bien, mientras no cambien las condiciones en la que se desenvuelve la inversión privada nacional, las empresas –micro, pequeñas y medianas– que orientan su producción hacia los mercados externos (exportación no-tradicional) y que producen con bajísima productividad seguirán buscando ganancias de competitividad abaratando el costo del trabajo (salarial y no salarial) y demandando regímenes tributarios y crediticios especiales.

El Estado, un nuevo Estado, debe generar las condiciones de mercado y financiamiento para que la inversión privada nacional se expanda por todo el país. Esta es la estrategia de desarrollo de una Economía Nacional de Mercado, cuyo objetivo es centrar la fuente de generación de demanda e ingresos al interior del país. Tres son los elementos decisivos para desencadenar la inversión privada local: el desarrollo de mercados internos con inversiones en infraestructura económica y social que conecten la economía con la geografía y demografía del país; el desarrollo del mercado de capitales y el cambio en su marco regulatorio incorporando modalidades de financiamiento de mediano y largo plazo para pequeñas y medianas empresas; y una revolución educativa que haga énfasis en el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación.

El desarrollo de los mercados internos y las nuevas modalidades de financiamiento darán lugar a aumentos endógenos de la productividad y, por lo tanto, de la competitividad. Pero como se trata de una estrategia de desarrollo de una economía abierta, el tipo de cambio debe administrarse para reforzar el papel de la demanda en la creación y expansión de mercados internos, y también para promover el crecimiento de actividades de producción de transables o exportables.

A modo de conclusión

Desarrollar la Economía Nacional de Mercado es una nueva forma de nacionalización económica, no solo porque endogeniza la fuente de generación de demanda e ingresos sino también porque opone a la idea de mercados financieros sin límites nacionales –impuesta por la globalización neoliberal– el uso soberano del instrumento cambiario, el control del flujo internacional de capitales especulativos y el desarrollo del mercado de capitales en moneda nacional para apoyar la expansión de los mercados internos.

Fuente: Diario La República, revista "Domingo". 19/12/2010.

Recomendado:

La Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) Vs. La Estrategia de Promoción de Exportaciones (EPE).

jueves, 9 de diciembre de 2010

La Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) Vs. La Estrategia de Promoción de Exportaciones (EPE).


Rodrik, Porter y Cade: Competitividad y estrategia de desarrollo (II)

Por: Félix Jiménez
Economista Ph. D. Profesor de la PUCP.

Rodrik y Porter privilegian el mercado externo sobre el interno. Sitúan la fuente de demanda en el exterior. Sus estrategias, como la de la CEPAL, no incluyen la generación de un circuito nacional de demanda.

Sustitución de importaciones y promoción de exportaciones

La estrategia cepalina de industrialización por sustitución de importaciones (ISI), con protección del mercado interno, era lógicamente incompleta: hacía énfasis en la construcción de una oferta industrial diversificada, pero no explicaba la fuente ni el tamaño de la demanda interna. Su agotamiento y crisis en los años 1970 no condujo a superar esta carencia sino a mirar hacia los mercados externos.

Por esos años, Corea, Taiwán, Singapur y Hong Kong adoptaron la Estrategia de Promoción de Exportaciones (EPE) que consistía en sustituir importaciones, pero para una demanda bien identificada: la de Estados Unidos. El Estado dirigía la inversión hacia la construcción de capacidad productiva industrial para una específica demanda internacional y no para el consumo interno. Esta estrategia incluía: apertura con Estados Unidos; difusión y transferencia de tecnología; inversión extranjera directa, principalmente de Estados Unidos; alta acumulación de ahorro e inversión (bajo consumo privado); inversión en capital humano; y, por supuesto, ninguna preocupación por la distribución del ingreso. La estrategia fue impuesta por gobiernos dictatoriales, con una modalidad empresarial mixta.

Promoción de exportaciones y Consenso de Washington

En los años 1990 la estrategia EPE se incorporó a las políticas del Consenso de Washington, agregándole los tratados comerciales para concentrar las ventas en determinados mercados externos (Estados Unidos y/o países de la OCDE). Hoy los países subdesarrollados compiten entre sí por estos mercados, desmantelando los estándares regulatorios del mercado de trabajo, de los regímenes tributarios y del medio ambiente, con un Estado más subsidiario que interventor.

Hubo matices en su aplicación. Los países de tamaño pequeño (como Irlanda, Portugal, Chile, Nueva Zelanda y Finlandia) abrieron sus mercados para especializarse e integrarse a la economía mundial mediante el impulso de sus exportaciones. En el lado opuesto están China e India que efectuaron reformas con énfasis en su sector exportador, pero sin descuidar el desarrollo de sus mercados internos.

La crisis de la estrategia exportadora

La estrategia EPE no es aplicable a escala global. La aparición de China reveló su fragilidad: desplazó del mercado de EEUU a los cuatro tigres asiáticos y a Japón. La participación de los cuatro tigres se redujo de 15.4% que alcanzó en 1988 hasta el nivel que registró en los 1970 (9.4%).

Igual suerte correrán los países subdesarrollados: unos ganarán participación a costa de otros. Pero, mientras compiten entre sí por una porción de demanda de los países industrializados, estos últimos optan por crecer exportando a costa de la demanda interna de «sus vecinos». Por lo tanto, los países subdesarrollados no pueden mejorar sus estándares regulatorios sin perder competitividad con sus pares, ni pueden expandir sus mercados internos por la penetración de las exportaciones de los países industrializados. En esta era de la globalización, el desarrollo y el subdesarrollo siguen siendo las dos caras de una misma moneda.

Fuente: Diario La República (Perú). Jue, 09/12/2010.

Recomendado:

Modelo primario exportador, reindustrialización e intervencionismo.

Modelo primario exportador, reindustrialización e intervencionismo.


Rodrik, Porter y Cade: Competitividad y estrategia de desarrollo (I)

Por: Félix Jiménez
Economista Ph. D. Profesor de la PUCP

Las recientes visitas de Dani Rodrik (a la PUCP) y sobre todo de Michael Porter (a la CADE) han dado lugar a una aparentemente vasta corriente de opinión entre empresarios y políticos en contra del modelo primario exportador y a favor de una reindustrialización del país (que todos entienden como agregar valor a los insumos o materias primas, que algunos entienden como diversificación productiva por oposición a la producción especializada en productos primarios y que otros entienden como la diversificación económica mediante desarrollo de clusters –concentración geográfica de empresas– con activos e instituciones especializadas en determinadas áreas de actividad). Esta es la manera –la estrategia, nos dicen– de aumentar la competitividad. Llegado a este punto se agregan medidas que le darían viabilidad. Así, se menciona que el trabajador esté bien educado y saludable, que se genere confianza entre trabajadores y empresarios, que haya relaciones fluidas entre la actividad privada y el Estado, que haya inversión en infraestructura, y que el marco institucional para promover el desarrollo de los negocios sea estable y eficiente. Y, si a todo esto se agrega la estabilidad macroeconómica, entonces estamos, nos dicen, “frente a una nueva agenda, llamada de la competitividad”.

Cuando se olvida, lo viejo aparece como nuevo

Esta estrategia no es nueva. La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) decía que nuestras economías (la periferia) tienen estructuras productivas tecnológicamente heterogéneas (con significativas brechas de productividad) y un vector de exportaciones especializado y concentrado en productos primarios. Pero decía más. Que el libre comercio con países (el centro) con estructuras productivas tecnológicamente homogéneas y con un vector de exportaciones diversificado de bienes manufacturados perpetúa el subdesarrollo, con sus consecuencias negativas sobre la distribución del ingreso y el empleo de calidad.

La solución que proponía la CEPAL era la diversificación productiva mediante un proceso de sustitución de importaciones conducido por el Estado. En otras palabras, para desarrollarnos la CEPAL proponía, al igual que Rodrik, el cambio estructural interno de la economía; pero, a diferencia de este, el cambio debía ser conducido directamente por el Estado, con participación directa del Estado. Para Rodrik es suficiente que los cambios sean propugnados “por el nivel político más elevado”. Por su parte, Porter propone desarrollar clusters sobre la base de nuestros “recursos naturales abundantes y de la amplia biodiversidad y ecosistemas”.

Como se comprenderá, por lo dicho hasta aquí, en teoría del desarrollo, hemos vuelto, por la ley del péndulo, (iba a decir, hemos retrocedido) al mismo sitio. Como en el país de la Reina, en Alicia a través del espejo, hemos corrido tanto para permanecer en el mismo sitio. Ambas propuestas privilegian el lado de la oferta (creación de capacidad productiva diversificada). Los economistas dirían que tanto la CEPAL como Rodrik y Porter son supply siders. Sus propuestas dejan de lado el papel de la demanda. La oferta crea su propia demanda. Puesto que la creación de capacidad productiva es también creación de empleo (de calidad dicen algunos) y como se otorga importancia significativa al papel de la educación, la estrategia –dicen– asegura el camino hacia la igualdad.

El papel del Estado y del comercio en las estrategias supply side

Las estrategias mencionadas se diferencian solo por el papel que le otorgan al Estado y al comercio internacional. El Estado Cepalino es proteccionista y también empresario, mientras que el Estado de Rodrick es más intervencionista que el de Porter, aunque en este último el Estado debe participar en la elección de los sectores en los que debe impulsar la formación de clusters. Por otro lado, para la CEPAL el comercio libre no produce desarrollo, para Rodrik no hay evidencia robusta que permita afirmar que el libre comercio es favorable al crecimiento y desarrollo. En cambio, para Porter, la desregulación y la liberalización del comercio son elementos importantes en su estrategia por la competitividad.

Un hecho que hay que resaltar, sin embargo, es que Rodrik, a diferencia de la CEPAL, no renuncia al control o administración del tipo de cambio, ni, por lo tanto, al control del capital especulativo. La apreciación cambiaria afecta la competitividad de los productores del país favoreciendo a los productores extranjeros. Es difícil, dice Rodrik, generar empleo en un entorno en el que la moneda esté sobrevaluada.

El sentimiento de culpa por el olvido de la demanda

Es verdad que el uso del tipo de cambio, en una economía abierta, es fundamental para estimular la producción de transables internacionalmente. Pero este instrumento de política no es suficiente para lograr el desarrollo. Rodrik parece darse cuenta de que la creación de oferta productiva diversificada requiere, para ser utilizada, de demanda efectiva. Lo mismo ocurre con Porter. Ambos, por lo tanto, como ha ocurrido con los neoliberales proexportadores, miran hacia los mercados externos. La demanda interna para ellos es un by-product.

Fuente: Diario La República (Perú). Dom, 28/11/2010.